miércoles, 16 de junio de 2010

Pre-fiesta, fiesta y post-fiesta

La Providencia no me ha bendecido con el noble don de la síntesis, así que voy a reducir seis posts en uno ENORME . Esto va a ser legendario.

La tarde del día 11 fluía plácidamente. Tan plácidamente que se me fue el santo al cielo y fui, como siempre, con la hora pegada.
Mi madre, que es la exaltación de la exaltación, a las 17:30 ya estaba preparándose para salir a las 19:00. Yo, mientras tanto, hablaba con Gaz sobre mi vida y mi modelito divino de la muerte, pero sin hacer nada por ponérmelo. Mi actitud hizo que mi madre entrase en combustión espontánea y empezase a decir todo eso que todas las madres tienen grabado en alguna parte de su cerebro:

-¡Pero corre! ¡Date prisa! ¡Si es que esta hija mía... siempre impuntual, ya te vale! ¡PERO DATE PRISA! ¡Vamos, que no vamos a llegar, que te tienes que peinar, que ponerte los zapatos...! ¡Con más brío, hija mía, que no llegamos, que no llegamos! ¡CORRE! ¿Te has puesto los pendientes? ¿Y cómo se usa la cámara de fotos? ¿Te pintaste las uñas? ¿¿¿TE QUIERES DAR PRISA, POR EL AMOR DE DIOS??? Si es que eres un desastre, un desastre con piernas... todo a última hora, a ver quién te ha metido esa costumbre a ti... ¡que es tu graduación, no la mía! ¿Llevas llaves? Y como no te hagas fotos te voy a dar de palos hasta que me canse... ¡El bolso! ¿Qué llevas en el bolso? ¡Ay, hija, qué guapa vas! ¡¡¡PERO SAL DEL BAÑO QUE TENGO QUE ENTRAR YO!!! ¡Pásatelo bien, pero no bebas! A ver qué vas a hacer tú por ahí, que tienes más peligro... ¡Pero qué puñetas haces ahí parada como un pasmarote! ¡Date priiiiisa!...


Bueno, cuando a mi madre le grabaron las frases de madre predeterminadas... debieron hacerlo encima de otra cosa y por eso no se entiende nada ni hay un hilo lógico. Pero bueno, el caso es que todo eso me lo decía cuando quedaba media hora y ya estaba preprada, mientras que ella aun tenía que terminar de arreglarse. Me habría encantado haberla perseguido por la casa y meterle prisa mientras se pintaba los ojos, pero ya me había puesto los tacones y quería ahorrar energía. Mi abuela observaba todo desde el sofá, sin meterse con nadie y mi hermano ensayaba con la cámara de fotos para hacerse cargo de ese aspecto durante el acto.
Y yo con los tacones. Que quedan monísimos, pero sabía que esos artilugios del demonio aumentan la probabilidad de darse una hostia un 50%. Me metí unas tiritas en el bolso por si acaso.
Al centésimo decimo primer "date prisa" logramos bajar y encaminarnos a nuestro destino. Cómo no, llegué la última e hice entrada triunfal. Menos mal que el resto del mundo es tan impuntual como yo y aun había gente presentando a otra gente, hablando y alabando vestidos y corbatas.
La verdad es que todos nos miramos como si no nos conociésemos de nada. Los chicos notaron que nosotras habíamos crecido un palmo y nosotras notamos que a parte del chándal concían otras prendas. Todo muy bonito, un descubrimiento. "Qué bien te queda el traje", "Qué guapa vas" y procedimos al comienzo del acto.
El director dijo cosas que no recuerdo, porque estaba pensando en lo bonitos que eran los zapatos de Mrs Cold y en lo sorprendentemente cómoda que estaba yo con los míos. Aplaudí cuando todos los demás aplaudieron y encendí el cerebro para captar en todo su esplendor las palabras de la mejor profesora de Lengua y Literatura del mundo entero y parte del extranjero.
Yo sabía que iba a ser épico, pero no pensaba que tanto. Y es que cuando esta mujer habla, se caga la perra. Tal cual.

Obama: Oye, que sé quien mató a Kennedy y te lo vengo a contar a ti
Yo: ¿Pero te quieres callar, cazurro? ¡¿No ves que está hablando LA profe?! ¡Tú no tienes vergüenza ni la conoces! ¡Anda, tira que... *le escamocha con el bolso* ¡tira pa' tu casa blanca... quetequetecojoynoséloquetehago!


El caso es que nos dio un discuso GE-NIAL. Nos dio una última clase intensiva a todos y yo la amaré para siempre. Y desde luego, los aplausos fueron como... cien mil millones de veces más sonoras que con el director a.k.a Papá Noel. Porque ella lo vale.
Finalmente, una compañera hizo un discurso muy bueno, tengo que reconocerlo. No fue el típico "os quiero, os adoro". Yo lo había leído la noche anterior y me tomé la libertad de aportar ideas, así que aun que ya sabía cómo iba el rollo... la puesta en escena fue apoteósica xDD
La chica estaba muy nerviosa, pero nos hizo reír a todos, hasta a la de Matemáticas, que creo que se colapsó al mostrarnos ese rictus sonriente. Madre mía, esa mujer es más inexpresiva que Chuck Norris y... ¡se estuvo riendo medio discurso!
Luego nos dieron una orla que ni miré hasta el día siguiente y una banda espectacular. Foto con los tutores y luego foto con todos los compañeros y los profesores.
En ese momento, todas hicimos un "Marilyn Monroe " porque se levantó un viento muy oportuno, pero logramos hacer la bendita foto.
Por aquel entonces, os informo de que yo iba encantada de la vida con los tacones. De hecho descubrí que SABÍA andar con ellos, así que iba contenta como unas castañuelas
Después de las charlas con los diversos prefesores, los interrogatorios sobre la selectividad, los saludos de los padres de otros compañeros y los "¿qué piensas hacer si no te da la nota para Medicina?" nos fuimos de camino a los coches para llegar al restaurante. Ahí fue cuando me despedí de Madrequemeparió, de mi abuela y de mi hermano (gran fotógrafo donde los haya) y mi madre me dijo que volviese cuando quisiese.

Sí, sí... mucha prisa para sacarme de casa, pero ninguna para que vuelva... muy bonito mamá... ¿es una indirecta? xDDDDD

Nah, si en el fondo lo que me gusta es quejarme. El sitio era... ¿cómo decirlo? pijín, muy fino, muy bonito, muy moderno. Me gustó, íbamos todos vestidos a juego con el sitio, así que estaba bien. Logramos sentarnos repartiendo a profes y a alumnos y comenzó el dilema constante de la comida.
A una no le gusta esto, al otro no le gusta lo de más allá... vale que el sitio era peculiar, pero madre mía, que finos que son.

En un principio yo levanté una ceja. Y cuando yo levanto una ceja un "WHAT THE FUCK?" sale de mi boca. Eran platos de 17 kilómetros cuadrados de superficie con tres gramos de sustancia comestible. A saber:

Una ensalada súper chachi con dos hojas de escarola, dos hojas de otra cosa que no sé que era pero estaba bueno, un tomate cherry abierto a la mitad y dos lonchas finas de jamón serrano. La mayoría atacó al jamón y dejó la hierba para... los conejos.

Dos croquetas de jamón por cabeza. Se les veía nivel, la crisis.

Tempura de verduras. Una cantidad decente. Además pusieron salsa de soja o no sé qué. A mí se me cayó un trozo entero en la salsa, cuando logré rescatarlo y lo probé casi me muero de asco. No volveré a tomar nada que lleve soja. Por lo demás, estaba bueno.

Solomillo. En ese momento nadie habló en la mesa, estaban todos ocupados. Cosas raras que suceden.

Y de postre... chocolate sobre una oblea con chocolate con un hilo de... chocolate. Antes de que lo trajeran, a nadie le cabía nada más. Fue verlo y todo el mundo logró, con esfuerzo, hacer un hueco al postre.

Con la tontería, todos terminamos satisfechos. Además, había gente que había optado por tomar vino y ya se notaba cierta alegría. El de Historia demostró públicamente su perspicacia diciéndome que yo debía tener un humor muy ácido. La de Lengua puso cara de "¿No? ¿EN SERIO?" y aprovechamos para meternos con él. El de Historia insistió y me preguntó que si yo escribía algo, tenía la guardia baja y dije que sí... y me estuvo acosando para que le dejase leer algo mío. NE-VER.

Cuando ya estábamos en la parte de arriba del local, con música, la barra libre y el ambiente... decidí buscarme un indicador fiable del nivel de desmadre que podíamos alcanzar:


Los chicos.



Camisa y corbata. Eso es infalible. El momento en el que el último de ellos se remangase las mangas de la camisa y se pusiese la corbata en la cabeza, podíamos decir que habíamos sobrepasado el umbral del desmadre.

Los profesores aguantaron poco, pero las profesoras tenían una marcha impresionante, así que hubo una foto masiva. Se fue uniendo gente hasta que ya casi no había forma de encuadrar la imagen.Yo creo que casi se meten los camareros y todo...

El caso es que estuvimos bailando y dieron la una y media de la madrugada. Y teníamos los pies frescos como rosas. Y no habíamos bebido. Al menos la mayoría de las del grupo xDDD

Ahí fue cuando las profesoras, que ya veían el panorama, decidieron recogerse.

Además, había uno que cumplía años y ese fue el primero en descamisarse entero y atarse la corbata a la cabeza. Parecía el padrino de un bautizo. Solamente le faltaba gritar:



¡¡¡VIVA EL NIÑO!!!




Decir que bailamos mucho es poco... fue lo siguiente. Y también me dediqué en hacer el payaso en cuerpo y alma. Pero tengo justificación... estaba necesitada de fiesta. Nos pusieron todos los "grandes hits" de las bodas entre los que destacan "El venao", "Bomba", el "Pampanamericano" (que no sé cómo puñetas se llama el tema xD) y otros tantos de los que no sé el nombre.

Lo tararearía, pero tararear por escrito es un poquito difícil.

Hubo alguno que mezcló a la segunda copa y le sentó como un tiro, otros que a la duodécima perdieron la cuenta, otros que bebimos fanta hasta morir y parecía que llevábamos más alegría que los que habíanbebido...

Un compañero casi me mata intentando "bailar", otro me secuestró y entré en shock tras el repertorio de meneos que me dio y con otro hice el estúpido hasta que me cansé.

Podría decir que, después de bailar, lo que más hice fue reírme. Me lo pasé muy bien, fue muy divertido y además, saqué muchas fotos para que mi madre no me agrediese. Este último punto merece un inciso:

Porque sí, mi madre tiene un problema con las fotos. Fui a París cuatro días y traje trescientas fotos. Fui a Italia una semana y traje casi setecientas fotos, fui a Londres otros cuatro días y traje ontras trescientas y pico. En total unas chorricientas mil fotos. Y mi madre termina de verlas y dice:


¿Solamente has sacado estas fotos?


De lo cual deducimos que mi madre en otra vida fue paparazzi.

Fin del inciso.

El caso es que ya no solo terminaron todos descamisados, sino que casi todas terminaron descalzas. Yo no ¿eh? yo aguanté como una campeona... y fui cabezona como es costumbre. Si me pongo tacones me los pongo altos y tiro con ellos lo que haga falta, hombreya. Si hay que correr, se corre y si hay que saltar, se salta... porque había canciones que se prestaban a ello.

Algunos perdieron las corbatas porque fueron pasando de mano en mano hasta que ya no recordaba cada uno qué corbata era la suya.

Llegó un momento... allá por las cinco de la madrugada, que unos cuantos nos bajamos a sentarnos a lo que bautizamos como "zona chill-out" donde podíamos hablar sin gritar y descalzarnos sin cortarnos.

Solo puedo decir que un día volveré a ese sitio y me llevaré esos sofás tan CHACHIS.

Realmente, aluciné cuando a vi a dos compañeros tirados en los sofás como si les hubiesen matado, pero cuando probé uno, comprendí el por qué de su actitud. ¡Qué cómodos eran!

El caso es que sobre las seis menos cuarto, nos echaron del sitio y Mrs Cold, que iba MONÍSIMA (todo hay que decirlo), y las otras dos malignas nos quedamos esperando a que nos recogiesen... con lluvia. No mucha, pero había. Pero bueno, con la tontería y la marcha que llevábamos en el cuerpo no se notó casi.

Pero eso no es todo... porque para alguien que ha ido a Selectividad y se ha quedado encerrada en un ascensor... no puede terminar esto aquí. Subí los cinco pisos hasta mi casa con los tacones, metí la llave y...



...no abría.



Porque mi madre, en un alarde de soberbia inteligencia, había dejado metida la llave.

Y yo en el descansillo bailando todavía mientras la llamaba al móvil. Por suerte, estaba despierta y me pudo abrir.

Logré entrar en casa y antes de las siete de la mañana una servidora ya estaba metida en el sobre como una persona decente.

Lo siguiente que recuerdo es a mi madre diciéndome:



-Hijamíademialma... ¿te has quedado catatónica o qué? ¿Vas a comer?

-Sí, mamá... ya voy.

-¿Pero sabes qué hora es?

-Pues... en eso mismo estaba pensando yo ahora mamá... que vaya preguntitas me haces...

-A ver, dime qué hora crees que es.

-Pasopalabra... ¡Ay, no sé!

-Venga, dime una hora.

-Las tres de la tarde.

-Son las seis.

-...

-¿Quieres desayunar?

-Venga.




Y así transcurre mi vida. Así fueron las cosas y así se las he contado.

5 comentarios:

  1. Gran parte de batalla, sí señor. En fin... al final no fue tan malo, ¿no? xD Ojalá quedara poco para mi graduación...

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  2. Jajaja Qué manera tan graciosa de contar la graduación!
    Me he estado riendo un buen rato xD

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  3. ¿Pero desayuanr dle día sigueinte o merendar? Que me eh qeudado con la duda XDXD. Gy, tenemso dudas, ¿cuádno reconcoeras de una vez que sosodric está enamoradod e ti? En el foro elcto estamos a la espera :P. X-aLFDM

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  4. Ya creo que da para una leyenda, ya!! Te cazó el de Historia, eh!! Pobrecín, mira que pribarle de leer tu humor ácido, xD!!
    Bss!!

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  5. Apuntes: las profesoras de lengua suelen molar. Digo suelen, porque a mí me han tocado las dos gilipollas que debe haber. Nos tendrás que contar ese discurso maravilloso *_*

    Tu profesor de historia es tremendamente sagaz. El nuevo Sherlock Holmes. Un milagro de la naturaleza. La pura esencia de la deducción. (igual estoy quedando ácida, no? xDDDDDDD)

    El desmadre, querida mía, empieza cuando alguien a quien no conoces ni quieres conocer llega gritando UEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEH!!!!, te coge del cuello, saca una fototuenti y tú no te quejas. Ahí, ahí es cuando estás mal xD Pero sí, lo de la corbata también suele ser un indicador cojonudo...

    Yo, con una Pepsi, tengo mucha más alegría si me pillas bien que muchos que conozco con veinte cubatas encima. Lo debe dar la idealidad *guashporquenosotraslovalemos*

    Qué cachonda es tu madre... quieres desayunar? xDDDDDDDDDDDD


    Quiero una graduación como la tuya! xP

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